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¿Hasta cuándo?

por Rafael Gómez Esta pregunta que hoy nos surge espontánea e irascible viene desde el fondo de la Historia. Y en todos los tiempos y en cada lugar la pregunta ha producido cambios importantes y útiles para la mayoría. El primer registro data de hace más de veinte siglos, cuando Cicerón increpó al senador Catilina […]

fecha 5 de Marzo, 2025

por Rafael Gómez

Esta pregunta que hoy nos surge espontánea e irascible viene desde el fondo de la Historia. Y en todos los tiempos y en cada lugar la pregunta ha producido cambios importantes y útiles para la mayoría. El primer registro data de hace más de veinte siglos, cuando Cicerón increpó al senador Catilina en Roma: ¿Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra? ¿Hasta cuándo abusarás, Catilina, de nuestra paciencia? La cita, como se verá más adelante, no es caprichosa.

Aquí, la pregunta refiere directamente al maltrato presidencial y al abuso que surge por los altos precios y tarifas, por el aumento del desempleo y la pobreza, por la licuación de sueldos y jubilaciones -que han perdido y siguen perdiendo poder de compra-, por la caída de la obra pública, por la caída de planes y programas sociales, que afectan la economía, la salud, la educación, y por la caída de los derechos de gran parte de la población. Todo esto genera un malestar. Y el gobierno de Milei lo niega: dibuja índices que no reflejan el aumento de los precios y las tarifas, anuncia que ha vencido a la inflación, que la pobreza ha disminuido, que las jubilaciones están 10% arriba de la inflación, que el desempleo baja… Miente. Milei difunde en los medios corporativos la idea de un país yendo, gracias a él, hacia la prosperidad.

La libertad avanza, pregona Milei exultante. Pero la cuestión es para quién avanza y de qué libertad se trata. La libertad no avanza para quienes no consiguen trabajo, para los jubilados que cobran la mínima, para los jóvenes que no pueden ir a la universidad pública por falta de cupo, para los enfermos sin asistencia en los hospitales, para los empleados que no llegan a fin de mes, para los niños sin educación sexual, para las feministas y las personas LGBTIQ+ que están perdiendo derechos adquiridos. La libertad avanza para los ricos que, por disposición de Milei, tienen más oportunidades y aumentan sus ganancias pagando menos impuestos y/o retenciones.

La consecuencia es que el Estado recauda menos y disminuyen la obra pública, los puestos de trabajo, la asistencia en los hospitales públicos, el presupuesto y el cupo de las universidades… La libertad de Milei avanza y reduce los haberes de empleados y jubilados para pagar una deuda fraudulenta generada con el FMI por un sector financiero neoliberal que fugó capitales para beneficio propio. La libertad NO avanza en este país para el común de los mortales, todo lo contrario, para nosotros avanza la opresión.

Pero la opresión no es sólo económica, Milei crea enemigos y odios para buscar la adhesión emocional a su partido (un recurso propio del fascismo) y también para culpar a los enemigos de los males que él mismo provoca.

Se trata poco menos que de una guerra, dirigida con saña por su mano derecha, la ministra Patricia Bullrich, al mando de la policía de la ciudad, la policía federal, la prefectura y la gendarmería, un verdadero ejército muy bien pertrechado con motos, carros hidrantes, carros de asalto, armaduras, gases, máscaras, rifles, pistolas, metralletas, toda clase de munición para enfrentar a los pobres que protestan en las calles, a mujeres feministas y jubilados con pancartas, a estudiantes secundarios y universitarios, y también a familias enteras preocupadas por el futuro.

¿Cuál fue la respuesta?

Los enfrentamientos empezaron pronto, a apenas un mes de la asunción, el 24 de enero de 2024, cuando Milei quiso imponer en el Congreso un DNU -que era en realidad un conjunto de leyes que centralizaban el poder en el presidente, en él mismo-, y una Ley Ómnibus -también con el mismo fin-.

Ese 24 hubo un paro general y una marcha multitudinaria al Congreso convocada por la CGT y las dos CTA, por diversas organizaciones sociales y los partidos de la oposición. Y los primeros días de febrero, mientras se trataba en el Congreso el proyecto de la Ley Ómnibus, hubo manifestaciones convocadas por organizaciones sociales, partidos peronistas y de izquierda, a las cuales se sumaron muchos independientes, jubilados, feministas y personas LGBTIQ+. La protesta crecía y los engaños no alcanzaban, entonces intervino la fuerza y la saña de Bullrich: la policía de la ciudad, la policía federal, la gendarmería, la prefectura. Hubo en tres días 285 heridos por golpes, balas de goma y gases tóxicos, y 23 personas detenidas. Resultado. El gobierno de Milei acabó retirando el proyecto de la Ley Ómnibus del Congreso. Escena que Milei se atrevió a recrear en un discurso luego de un viaje a Israel, como si él mismo fuera Moisés bajando del monte Sinaí, y al ver al pueblo perdido en la idolatría rompiera con furia las Tablas de la Ley, en este caso la Ley Ómnibus. Es increíble, ¿verdad? ¿Qué esperar después de esto?

Continuaron los engaños, había que ajustar la economía para evitar el déficit fiscal, decía Milei, y lo que en realidad se hacía era reducir los gastos sociales y los ingresos de empleados y jubilados para aumentar las ganancias de ciertas corporaciones: se hacía una transferencia de capital de los sectores más pobres a los más ricos. A eso había venido Milei (no precisamente del monte Sinaí). Venía a engañar al pueblo y saciar a los ricos que lo habían impulsado hasta la presidencia.

Marchas

El 12 y 13 de junio, hubo otra marcha multitudinaria frente al Congreso. Los senadores se reunieron para tratar el proyecto de Ley de Bases, enviado por el presidente Milei. La Ley de Bases es un paquete de medidas que resuelve el desequilibrio fiscal aumentando las tarifas de los servicios públicos, aumentando los impuestos al pueblo pero no a las corporaciones, licuando las jubilaciones y reduciendo los aportes del Estado a la educación y la salud pública. Es decir, Milei propone alcanzar el Déficit cero (que según él será la solución de nuestros problemas) mediante varios ajustes, pero no a los ricos, sino a los que menos tienen. Ejemplo. Si el Estado no recauda lo suficiente para pagar los intereses exigidos por el FMI, el Banco Mundial y los prestamistas privados, entonces recortará todo lo que sea necesario a los jubilados, a los empleados públicos, a los hospitales, a los programas sociales, a la obra pública, a las universidades y a las escuelas.

El 11 de septiembre de 2024 hubo otra marcha multitudinaria. El pueblo se reunió frente al Congreso para pedir a los diputados que no aprueben el ajuste a los jubilados propuesto por el presidente neoliberal Javier Milei. En concreto, Milei vetó una Ley que actualiza los haberes de los jubilados, bajando en consecuencia los haberes. Los diputados se reunieron para debatir y convalidar o no ese veto. Y tanto los senadores como los diputados convalidaron el veto de Milei, votaron contra el pueblo. Y Patricia Bullrich reprimió a los jubilados.

La mayoría de los senadores y diputados son corruptos. No representan al pueblo, sino a las corporaciones y a los operadores financieros. Arman una ficción de democracia que oculta los negocios, las prebendas, la opulencia y la apetencia por el poder. El Congreso es una puesta en escena. No hay en realidad debate, democracia ni principios, sólo actuación dramática o sensiblera. Y lo mismo pasa con el Gobierno ejecutivo. Estamos en el reino de una ficción perversa que pretende imponerse por una enorme difusión mediática, y/o por represión.

La ficción en acción

El domingo 15 de septiembre por la noche, el presidente Milei emitió un discurso por cadena nacional para dar a conocer el Presupuesto nacional de 2025. Y así como en otros discursos personificó a Moisés recibiendo de las fuerzas del cielo las Tablas de la Ley (léase Ley de Bases) y bajando del monte Sinaí para salvarnos, esta vez encarnó a Cicerón, un político romano del siglo I a. C., y dijo: “El presupuesto debe equilibrarse, el tesoro debe ser aprovisionado, la deuda pública debe ser disminuida, la arrogancia de los funcionarios públicos debe ser moderada y controlada, y la ayuda a otros países debe eliminarse. Para que Roma no vaya a la bancarrota, la gente debe aprender nuevamente a trabajar en lugar de vivir a costa del Estado” (sic). ¡Cicerón jamás dijo eso! Se trata de algo extraído de una novela. Es parte de una ficción que muestra a Milei como un gran hombre brillante, que viene ahora desde la Roma imperial para salvarnos. Pero el Presupuesto nacional 2025 (que era el motivo del discurso) brilló por su ausencia. No tuvo ninguna cifra, porque surgirá del saldo que reste una vez pagados los intereses exigidos por el FMI, el Banco Mundial y los prestamistas privados, como dio a entender Milei. Es decir, el Presupuesto nacional sería fijado por el FMI, el Banco Mundial y los prestamistas privados.

La finalidad del discurso parecía alcanzada: el mensaje del ajuste envuelto con la ficción de Cicerón; y la exaltación de Milei, hecha por sí mismo, proclamándose, además del “político más popular del mundo”, “el primer presidente economista argentino”. Sin embargo, algo sorprende a Milei y a los propagandistas asociados. Un apagón mediático. Durante el discurso, el rating televisivo cayó más de 10 puntos. Había aproximadamente 1.200.000 espectadores antes de empezar la cadena nacional y al finalizar sólo quedaban 200.000. Enorme fracaso.

Siguen las marchas

Hubo otra marcha multitudinaria en todo el país el 6 de diciembre de 2024, convocada por las dos CTA y varias organizaciones sociales, que tuvo epicentro en Plaza de Mayo y la participación del Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, donde se acusó al gobierno de Milei de “industricidio”, por romper el aparato productivo del país y dedicarse al extractivismo y la especulación financiera con la consecuencia del desempleo y el aumento de la pobreza y la indigencia.

Y hubo otra marcha también multitudinaria en todo el país el 1º de febrero de 2025 en respuesta a un discurso que el presidente Milei había dado en el Foro de Davos. Según su costumbre fascista de generar odios y enemigos para sumar soldados a su causa, Milei la había emprendido en Davos contra feministas y personas LGBTIQ+, adjudicándoles la ideología woke. “La gran epidemia de nuestra época, el cáncer que hay que extirpar”, según Milei. La respuesta contra esta afirmación fue tan masiva que Milei -con vista a las elecciones de medio término- acabó diciendo que, por un problema de edición, la comunidad LGBTIQ+ había interpretado mal sus palabras. Mentira descomunal, porque el texto del discurso se conserva íntegro, y dice, entre otras barbaridades sobre la diversidad, que la homosexualidad produce pedofilia.

“La derecha es para la paja”, parece responderle una manifestante de mirada inteligente con su pancarta en la marcha multitudinaria del 1º de febrero, la foto es tapa del Periódico VAS Nº 192. Y es una síntesis de lo que provocan las fantasías de Milei en sus seguidores, también una síntesis del individualismo, del aislamiento y la esterilidad social.

Y al final la estafa

El viernes 14 de febrero de 2025, Milei comete una estafa. No se trata ya de una estafa ideológica o de una ficción histórica. No, no. Se trata de una concreta estafa piramidal. En su cuenta X, el Presidente propone a sus seguidores que inviertan desde su propia cuenta en una criptomoneda llamada $LIBRA. “La Argentina liberal crece!!! Este proyecto privado se dedicará a incentivar el crecimiento de la economía argentina, fondeando pequeñas empresas y emprendimientos argentinos. El mundo quiere invertir en Argentina. $LIBRA”, escribió. Y la propuesta resulta una estafa: el valor de la criptomoneda crece rápidamente, hasta que los primeros inversores (los fundadores del proyecto) deciden retirar lo acumulado, unos 110 millones de dólares, y el valor de la criptomoneda cae de golpe, dejando un tendal de por lo menos 40.000 damnificados. Todo ocurre en cuatro horas. Fin del proyecto. El presidente Milei participó protagónicamente en una estafa piramidal, promovida desde su investidura.

¿Final de la Historia?

En el reparto de los personajes históricos, Milei se atribuye a sí mismo el rol de Cicerón, el noble, inteligente y honesto, senador romano. Sin embargo, no es el rol que le cabe. El que le cabe es el rol de Catilina, un conspirador perverso que pretendía centralizar el poder, hacerse con el poder absoluto e impedir la democracia proclamándose líder mundial.

¿Hasta cuándo abusarás, Milei, de nuestra paciencia?  

Periódico VAS es un medio comunitario, orientado a fortalecer el tejido social y fomentar la identidad cultural . Además de las notas periodísticas, tiene una sección investigación histórica y de creación literaria denominada La Otra Historia de Buenos Aires, que indaga de dónde venimos, quiénes somos y hacia dónde vamos.

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